Después de una semanita ya de vacaciones en casita por fín empezaron mis vacaciones de verdad, y es que sin trabajar se está muy bien pero si además lo complementas con un viajecito, sea a donde sea pues como que las vives más, la cuestión es desconectar de todo lo que te rodea habitualmente.
Cuando mi marido me dijo un día, ¿qué te parece si nos vamos unos días de vacaciones a Piedrafita de Jaca? lo primero que pensé fué en que ese pueblo me sonaba y me vino a la mente que en invierno cuando caen las grandes nevadas este pueblo siempre sale en las noticias y me hizo gracia. Vale, pues vamos!!!
Me atraía la idea porque nunca había estado por esa parte de España y me apetecía conocerla, y la verdad es que no me arrepentí para nada de aceptar porque nos lo pasamos genial, comimos divinamente, los paisajes espectaculares y pueblecitos de postal.
En casi todos los viajes que hacemos, por no decir todos, y en cualquier sitio del mundo siempre acabamos en algún cementerio, nos atraen y nos gusta visitarlos. Este en particular nos encantó, pequeñito pequeñito y escondido detrás de la iglesia.